mayo 20, 2025

Humedades por condensación en viviendas con ventanas nuevas

A menudo, se hacen intervenciones en las viviendas para mejorar el confort térmico, como puede ser cambiar las ventanas. Pero, sin analizar las características térmicas de la vivienda antes, este cambio que a priori debería ser a mejor, puede provocar un problema mayor. ¿Por qué salen humedades por condensación en viviendas con ventanas nuevas?

Bien, empecemos por el principio:

¿Por qué salen las humedades por condensación?

Las humedades por condensación aparecen en edificios que tienen muy poco o ningún aislamiento térmico. En paredes o techos en contacto con el exterior, cuando la humedad de la habitación aumenta por una estancia prolongada sin ventilación, el contacto entre el vapor de agua y la temperatura fría del paramento hace que este condense. El efecto del agua en el revestimiento de la pared produce moho, lo que ennegrece el paramento y hace que salgan las llamadas humedades por condensación.


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Aparición de humedades por condensación en pared de vivienda

Por eso, las condensaciones aparecen normalmente en las fachadas más frías, como la norte o incluso la este en zonas climáticas con condiciones más extremas. También suelen aparecer alrededor de los huecos de ventana, donde el comportamiento térmico del cerramiento es peor.


Aparición de humedades por condensación al cambiar las ventanas

Al contrario de lo que pudiera parecer, a veces salen más humedades por condensación en viviendas con ventanas nuevas, que en aquellas con ventanas antiguas.

Te explicamos por qué:

En edificios antiguos, solían instalarse ventanas con marcos de poco aislamiento térmico y vidrios sencillos o dobles con poca cámara de aire, es decir, con mal comportamiento térmico. Las ventanas antiguas eran además poco estancas, lo que permitía la infiltración constante de aire. Aunque esto supone que fueran muy poco eficientes energéticamente, la alta permeabilidad al aire ayuda al funcionamiento de la ventilación de la vivienda: se produce un flujo constante de aire de la calle hacia los shunts de los baños.

El aire exterior tiene una menor cantidad de agua, por lo que una vivienda continuamente ventilada tiene una humedad relativa del aire menor, con menos concentración de dióxido de carbono. Por tanto, irónicamente, las infiltraciones de aire producidas por la falta de estanqueidad de las ventanas antiguas favorecían la calidad del aire interior.

¿Qué ocurre, entonces, al instalar ventanas nuevas con mejor aislamiento y estanqueidad?

Claramente, las nuevas ventanas mejoran el comportamiento térmico de la vivienda, aumentando la sensación de confort interior y reduciendo los gastos en calefacción.

Pero, aunque la temperatura del hueco de ventana mejore, la temperatura de la pared o fachada se mantiene invariable si no se ha hecho ninguna actuación de aislamiento sobre esta. Al mismo tiempo, como las nuevas ventanas no dejan pasar el aire, la humedad relativa de la estancia se dispara más que con las ventanas antiguas. Así, se producen las temidas manchas negras de condensación, es decir, aparece moho donde antes no lo había.


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Aparición de humedades por condensación junto a ventana


¿Qué puedo hacer para evitar humedades por condensación al poner ventanas nuevas?

Esto, que puede sonar raro, es mucho más habitual de lo que se cree y se puede evitar con varias intervenciones:

1. Ventilación:

Realizar una correcta ventilación natural de la vivienda es una de las claves para tener una buena calidad en el aire interior y evitar olores. Sin embargo, a veces no es suficiente con abrir las ventanas y hace falta instalar un nuevo sistema de ventilación mecánica en la vivienda (los sistemas tipo shunt antiguos no funcionan correctamente). Este sistema deberá funcionar de forma continua, siendo conveniente utilizar un recuperador de calor para no perjudicar las ganancias térmicas obtenidas mediante el cambio de ventanas.


2. Aislamiento:

Aislar las paredes evitará el choque térmico que se produce entre la temperatura del aire interior y exterior, mejorando la inercia térmica de las fachadas. Esto puede realizarse aislando de forma conjunta las fachadas del edificio por el exterior, o trasdosando interiormente la vivienda, de forma individual.


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Ejemplo de rehabilitación energética en Vitoria-Gasteiz

3. Combinación de ambas:

La combinación de las dos actuaciones anteriores es la que mejor funciona: garantiza una excelente calidad del aire interior y rebaja considerablemente el gasto energético. Y evitarás al 100% la aparición de humedades por condensación al colocar ventanas nuevas.


Por todo lo explicado anteriormente, es muy importante analizar el conjunto completo de la vivienda antes de realizar un cambio de ventanas. Es mucho más económico y menos problemático hacer una intervención completa que garantice buenos resultados, que poner parches una vez aparecido el problema.